Ed Gein (Edward Theodore Gein), es uno de los asesinos más tristemente célebres de la historia. Conocido como el “Carnicero de Plainfield” (Wisconsin), debe su alias a su ciudad natal, la localidad donde cometió sus crímenes.
Para entender mejor la historia de Gein, debemos estudiar el contexto sociocultural en el que se desarrollaron las diversas etapas de su vida.
Por ello, la infancia de Ed fué muy dura. Su madre, impuso a él y su hermano una estricta disciplina, y constantemente, les castigaba con palizas, incapaz de mostrar jamás algún tipo de afecto por sus hijos. Mientras, el padre gastaba todo su dinero en la taberrna del pueblo.
Contrariamente a lo que años después pudiera parecer, Ed Gein sentía una gran aversión por la sangre y las matanzas o sacrificios de animales, actividades que por otro lado, eran típicas en pueblos dedicados a la ganadería como era el caso de Plainfield. De hecho, Gein quedó muy marcado cuando de adolescente, presenció a hurtadillas el sacrificio de un cerdo en la carnicería de sus padres. La imagen del animal agonizando mientras gritaba aterrorizado y era acuchillado hasta la muerte, estuvo para siempre en la mente de Ed atormentándole.
Pese a ello, Ed se aficionó a leer cómics, revistas y libros acerca de asesinatos, muerte o violencia, como "Tales from the Crypt" (Historias de la Cripta), incluso sobre las torturas que se llevaron a cabo en los Campos de Concentración nazis. Estos temas, causaron una gran fascinación en él, aislándole de su entorno hasta el punto de perder la noción de la realidad. Aunque asistía a la escuela, su madre le prohibió forjar ninguna amistad con sus compañeros ( y mucho menos compañeras), alegando, Biblia en mano y a golpe de versículos, que éstos eran pecadores y debía alejarse de ellos todo lo posible.
Probablemente, la primera víctima de Ed Gein, fué su hermano. Los dos trabajaban duro, pero Henry tenía su propia visión del mundo, y había comenzado a criticar la estricta idiosincrasia de su madre. A Ed le incomodaba escucharlo hablar mal de ella, pero lo que más le molestaba, era que su hermano mayor hiciera alusión al Complejo de Edipo.
Curiosamente, el 16 de mayo de 1944, se produjo un incendio de origen desconocido dentro de los campos de la familia. El fuego, se descontroló y se acercó a la casa de los Gein. Cuando los bomberos terminaron de combatir las llamas, se dieron cuenta de que Henry había desaparecido, por lo que comenzaron a buscarlo. Su cuerpo sin vida, fué hallado al atardecer, boca abajo y con signos de violencia. Las pericias, demostraron poco después que había muerto asfixiado, aunque el caso prácticamente no se investigó, por lo que pronto, cayó en el olvido.
Debido a la privación de relacionarse y socializar con sus iguales, Ed aumentó su tendencia al retraimiento, la marginalidad y la soledad, refugiándose en las fantasías de muerte y depravación de los cómics y libros que leía encerrado en su cuarto. Esta predisposición ermitaña y obsesiva, no harían más que complicar su ya delicado estado psico-emocional, llevándole de cabeza a una profunda locura de la que ya no pudo escapar.
Tras años de borracheras, palizas a su familia, vejaciones y constantes desprecios, el padre de Ed, George Gein, murió en 1940 a los 66 años. Desde ese momento, el negocio familiar empezó a ir en decadencia, y Ed y Henry tuvieron que buscar trabajo para aportar dinero a casa. Esto hizo que su relación se tornase algo espinosa, sobre todo cuando Henry, se percató de la total dependencia que su hermano pequeño, tenía con su madre. Ed, padecía un evidente y agudo Complejo de Edipo.
Probablemente, la primera víctima de Ed Gein, fué su hermano. Los dos trabajaban duro, pero Henry tenía su propia visión del mundo, y había comenzado a criticar la estricta idiosincrasia de su madre. A Ed le incomodaba escucharlo hablar mal de ella, pero lo que más le molestaba, era que su hermano mayor hiciera alusión al Complejo de Edipo.
La muerte de Henry, dió vía libre a la relación casi incestuosa de Ed con su madre. Pero apenas unos meses después, ésta sufrió una apoplejía que la dejaría paralizada de por vida. Su hijo la cuidó con devoción hasta el día de su muerte.
Augusta, falleció el 29 de diciembre de 1945. Ed había perdido su único vínculo con la realidad. No tenía con quien hablar, ni exteriorizar, ni compartir sus pensamientos, pretensiones, anécdotas o trivialidades. Fué entonces, cuando se sumergió cada vez más profundamente en sus fantasías. Oscuras fantasías...
Tras la muerte de su madre, cerró con llave la habitación de ésta, conservándola intacta, tal y como ella la había dejado. La pérdida de su madre, supuso el pináculo de la locura de Ed, y fué lo que más tarde, desencadenaría los asesinatos y horribles actos que cometió, siempre en base a dos factores:
-El deseo de mantener viva la idea o ilusión de que su madre seguía con vida y en casa, con él.
-La aversión por el género femenino, fruto de la represión e influencia que Augusta, había ejercido sobre él a lo largo de tantos años.
-El deseo de mantener viva la idea o ilusión de que su madre seguía con vida y en casa, con él.
-La aversión por el género femenino, fruto de la represión e influencia que Augusta, había ejercido sobre él a lo largo de tantos años.
LOS CRÍMENES
La sangre conducía hasta el aparcamiento situado detrás del local, donde el hombre pudo observar que el coche de la propietaria del local, Mary Hogan, se encontraba aparcado en su sitio habitual. El rastro, se perdía junto a unas recientes marcas de neumáticos en la nieve.
Mary Hogan. |
Pero ninguno de estos comentarios fueron nunca tomados en serio, puesto que los vecinos, los atribuyeron al excéntrico comportamiento de Ed, quien por muchos, era considerado como "el tonto del pueblo".
Años más tarde, la policía encontraría la cabeza de Hogan en una bolsa en la casa de Ed. En el siglo XXI, el asesino hubiera sido encontrado a las pocas horas, ya había pistas muy concretas, pero en los años '50, su crimen pasó impune durante años.
Ed Gein, tenía sus pretensiones para matar a esta mujer:
La víctima había superado dos divorcios, y había llegado al pequeño pueblo de Plainfield desde Dallas. Regentaba un bar, y tenía una fuerte personalidad, capaz de lidiar con los borrachos del pueblo. Era corpulenta, mal hablada e insultaba cada dos palabras. Los psiquiatras que lo examinaron posteriormente, creyeron que para Ed Gein, Mary Hogan, era una versión grotesca de su madre.
A las 16 horas de ese 8 de diciembre, la tabernera cerró el local, pero dejó entrar a tomar un café a Ed, quien le disparó con un revólver calibre 32, causándole la muerte.
Debemos tener en cuenta que el último crimen en Plainfield, había ocurrido en 1853. Un siglo después, unas 700 personas vivían en esta pequeña localidad, por lo que era un pueblo en el que "todos se conocen". Nadie imaginaba que su vecino, puediera ser un asesino en serie.
La desaparición de Mary Hogan, comenzó a ser investigada por un inexperto alguacil que sólo había visto cadáveres durante la Segunda Guerra Mundial, pero que poco y nada sabía de criminología y que no estaba formado para un caso así. Prácticamente no avanzó lo más mínimo.
La desaparición de Mary Hogan, comenzó a ser investigada por un inexperto alguacil que sólo había visto cadáveres durante la Segunda Guerra Mundial, pero que poco y nada sabía de criminología y que no estaba formado para un caso así. Prácticamente no avanzó lo más mínimo.
Ed Gein, finalmente fué descubierto, gracias a (sencillamente) su torpeza. El crimen fué brutal, pero a ningún asesino que quiere permanecer impune, se le ocurriría dejar tantos rastros. La última víctima, fué la dueña de una ferretería llamada Bernice Worden. En el anochecer del 15 de noviembre de 1957, Ed entró en la tienda (de la que era un cliente habitual), y pidió una lata de líquido anticongelante.
Al día siguiente, empezó la temporada de caza de ciervos en Plainfield. Los hombres desfilaban hacia el bosque, y solían volver al atardecer con sus "trofeos", que más tarde, colgaban y exhibían en la entrada de sus establos, tras desollarlos y destriparlos.
Aquel día, se empezó a rumorear que era muy inusual que Bernice, no abriera la ferretería. Cuando su hijo regresó de cazar, avisó inmediatamente a la policía, denunciando que Bernice Worden, su madre, había desaparecido. Las autoridades no tardaron en llegar a Ed, ya que su nombre, figuraba en la última factura de ventas.
Cuando la policía fué a la casa de Gein, encontraron un escenario dantesco. El cuerpo desnudo y decapitado de Worden, colgaba de los tobillos, abierto por el torso y totalmente eviscerado. Entre otros macabros hallazgos, se encontraron también diez calaveras a las que les había quitado la parte superior para servir de tazones y ceniceros, pantallas de lámparas y asientos hechos de piel humana, platos de sopa hechos con calaveras, más calaveras en los postes de su cama, los órganos de Bernice en el refrigerador, un cinturón de pezones humanos, una caja de zapatos con nueve vulvas, y muchos más objetos hechos de partes de cuerpos humanos. Todos estos objetos fueron fotografiados y destruídos.
Ya en comisaría, Ed admitió que muchas veces sentía la necesidad de acudir al cementerio y exhumar los cadáveres de las mujeres muertas que le recordaban a su madre, muchas de las cuales, había conocido en vida. A veces, se llevaba los cuerpos enteros, mientras que otras veces, simplemente se llevaba aquellas partes que más le interesaban. Según dijo, nunca había mantenido sexo con los cuerpos, porque “olían mal”.
El mismo Ed reconoció que muchas noches, oía la voz de su madre antes de dormirse, y que de alguna manera, ésta le instaba a matar. De acuerdo con esto, según la clasificación de Holmes y DeBurger de los asesinos en serie, elaborada en 1988, Ed Gein, entraría en el perfil del tipo de asesino visionario, que es aquel que mata movido por un trastorno mental evidente. Este trastorno, provoca en quien lo padece una ruptura con la realidad, y debido a delirios y alucinaciones (la mayoría de veces de tipo auditivo), el afectado cumple las órdenes de matar a un tipo de personas, las cuales, suelen reunir unas características comunes entre ellas. Normalmente, estos mandatos vienen de seres de otro mundo o del mismísimo diablo, pero también de seres que, por una razón u otra, han ejercido un gran dominio sobre los criminales, quienes llegan a percibirlos como deidades de innegable e inestimable autoridad.
Los sentimientos que Ed tenía hacia su madre, lo llevaron a verla como alguien que seguía teniendo una enorme influencia en él, a pesar de llevar años fallecida. Según declaró ante el sheriff, Mary Hogan y Bernice Worden, eran el tipo de mujeres que encarnaban todo lo que su madre detestaba, así que siguiendo el estricto código moral que ella le había impuesto durante años, las asesinó para evitar que continuaran con su "indecente vida pecaminosa". La acumulación de pruebas forenses en la escena del crimen (el cartucho de escopeta, rastros de sangre o las marcas en la nieve de la furgoneta, por no hablar del terrorífico panorama encontrado en su granja), serían otro factor más a la hora de considerar a Ed Gein dentro de esta tipología.
Sin embargo, parece que hay elementos que no encajan, ya que los asesinos visionarios, suelen abandonar el arma y el cadáver en la misma escena del crimen. Asimismo, sus víctimas son elegidas al azar y, por lo que alegaron los testigos y el propio Ed Gein, éste las había estado rondando durante un tiempo.
Existe un elemento añadido de gran relevancia en esta historia, y es que el propósito de Ed Gein al matar a aquellas mujeres y desenterrar los cuerpos del cementerio, no era únicamente el de revivir a su madre, sino que quería convertirse en ella. La confrontación del amor que sentía, sumado a los sentimientos de ira y frustración por negarle el contacto con mujeres, y mezclado con un desarrollo sexual tardío y anómalo, causaron que, al morir Augusta, Ed Gein diera rienda suelta a sus fantasías con la transexualidad. Estas ideas de cambio de sexo, su admiración por la muerte y los desmembramientos, fué lo que llevó a Ed Gein a confeccionar todas aquellas prendas de vestir y objetos con la piel y partes de sus víctimas. Se dijo que muchas noches, se enfundaba en sus trajes y se paseaba por su casa imitando los gestos y voz de Augusta, comportándose como si continuara viva.
En el interrogatorio policial, se le realizó la prueba de inteligencia de Weschler, cuyos resultados reflejaron un coeficiente intelectual dentro de la media, llegando incluso a superarla. Pero también se le detectaron grandes dificultades para expresarse y comunicarse. Complementariamente a estas conclusiones, los psicólogos del hospital donde fué internado, dictaminaron que padecía un trastorno emocional que le llevaba a comportarse de forma irracional, combinado con periodos de lucidez durante los cuales, sentía remordimientos por los crímenes que acumulaba en su historial.
Ed Gein, ingresó en el manicomio de Mendota en 1958 por tiempo indefinido, decisión que no gustó a los familiares de las víctimas, quienes exigían un juicio que nunca llegó a celebrarse. Tras convertirse en un recluso modelo, destacando por su buen comportamiento tanto con guardias como con el resto de los internos, así como realizando labores y varios trabajos que le otorgaron una buena reputación, en 1974, el abogado de Ed, pidió la libertad. El juez que llevaba el caso, solicitó que se le practicara un segundo informe, llevado a cabo por cuatro psicólogos, quienes determinaron unánimemente que Gein debía continuar confinado.
Ed pasó sus últimos días tumbado en la cama de su celda. Murió de insuficiencia cardiorrespiratoria a los 77 años, el 26 de julio de 1984, en el hospital geriátrico para enfermos mentales de Mendota. Fué enterrado junto a su madre, Augusta, en un cementerio de Plainfield. Al poco tiempo, alguien robó su lápida, pero la policía logró recuperarla. Decidieron guardarla oficialmente en la oficina del sheriff de Plainfield.
De la vida de Ed Gein, podemos sacar ciertas conclusiones sobre los factores de riesgo que condujeron a su vida criminal, hasta el punto extremo de ser catalogado como un asesino en serie:
-Infancia y crecimiento en un hogar disfuncional, con un cuadro agudo desatención y dependencia parental, abuso de alcohol y malos tratos. Sin duda, estas circunstancias fueron componentes que facilitaron el desarrollo de una personalidad psicopática y violenta.
-Aislamiento social sufrido durante la adolescencia, incapacitando las relaciones sociales durante este periodo, tan necesarias para conectar emocionalmente con las personas.
-Retraimiento y soledad, factores que le llevaron a la materialización de sus perversas fantasías, y al desarrollo de un comportamiento antisocial, basado en la creencia de que el mundo es un lugar hostil. Cuanto más solitario se vuelve el individuo, más se incrementa la dependencia hacia sus fantasías.
-Infancia y crecimiento en un hogar disfuncional, con un cuadro agudo desatención y dependencia parental, abuso de alcohol y malos tratos. Sin duda, estas circunstancias fueron componentes que facilitaron el desarrollo de una personalidad psicopática y violenta.
-Aislamiento social sufrido durante la adolescencia, incapacitando las relaciones sociales durante este periodo, tan necesarias para conectar emocionalmente con las personas.
-Retraimiento y soledad, factores que le llevaron a la materialización de sus perversas fantasías, y al desarrollo de un comportamiento antisocial, basado en la creencia de que el mundo es un lugar hostil. Cuanto más solitario se vuelve el individuo, más se incrementa la dependencia hacia sus fantasías.
LA FIGURA DE ED GEIN EN LA CULTURA POPULAR
Ed Gein y sus terroríficos crímenes, inspiraron varias obras clave en la literatura, la música y el cine, como el personaje Norman Bates, en la novela de Robert Bloch, Psicosis (Psycho), que más tarde (1960), sería inmortalizada por Alfred Hitchcock en la gran pantalla.
También el célebre y aterrador Leatherface, siniestro protagonista de la saga de horror "La matanza de Texas" (The Texas Chainsaw Massacre) que siempre porta una máscara hecha con la piel de sus víctimas, es un personaje inspirado en Ed Gein.
Otro personaje para el que su creador se basó en la terrorífica personalidad de Gein, es el de Buffalo Bill, asesino en serie de la novela de Thomas Harris, El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs), la cual, fué llevada al cine por Jonathan Demme en 1991, un aclamado film protagonizado por Jodie Foster y Anthony Hopkins.
Existen un par de películas que retratan su vida, con mayor o menor rigor histórico; Ed Gein, conocida también como In the light of the moon (año 2000), considerada una de las más fieles a su biografía, y Ed Gein: the butcher of Plainfield, de 2007, muy criticada y poco sujeta a los hechos reales.
Tampoco podemos olvidar el film de culto Deranged, conocido en España como "Trastornado" (Deranged, 1974), en el que un maníaco llamado Ezra Cobb, parafrasea la historia de Gein.
Actualmente, la serie Bates Motel, toma como trama principal parte de la vida de Ed Gein, ampliando la historia de ficción del personaje Norman Bates, del film Psicosis, de Hitchcock.
La segunda temporada de la serie American Horror Story, Asylum, incluye al personaje Bloodyface, con grandes similitudes con Gein, las cuales, incluyen su fijación por la piel humana, el trastorno por la relación ausente con su madre, y el privar de libertad exclusivamente a mujeres.
La banda de Thrash Metal, Slayer, también describen la vida y obra de Gein en una canción llamada Dead Skin Mask.
Sin duda, Ed Gein fué un personaje que caló muy hondo en la sociedad a través de sus horribles actos, y aún a día de hoy, más de 30 años después de su muerte, sigue siendo recordado, admirado por unos, y odiado por otros.
Esperamos que el recorrido por la vida de este enigmático individuo, haya sido de tu interés. Nos despedimos hasta la próxima publicación.
Cordiales saludos.
Oniria Misterio
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