¿Por qué asustan los payasos, esos bonachones, pintorescos y extravagantes personajes que tan sólo pretenden hacernos reir y pasarlo bien? Un equipo de investigadores estudiaba en 2008 cómo decorar el área infantil de un hospital, y para hacerlo, pidieron opinión a un grupo de 250 niños. Descubrieron que el sentimiento más extendido de éstos hacia los payasos, era de antipatía. Su figura, en vez de tranquilizar, causaba inquietud. El maquillaje y sus rasgos faciales desproporcionados, generan inseguridad y desconfianza, pues rompen con la imagen normal de una persona, además de ocultar la identidad de quien está detrás de esa "máscara". Su permanente sonrisa, produce una disonancia cognitiva en la mente. Concebimos que sonreír es positivo, pero sabemos que es imposible hacerlo siempre. Sin embargo, un payaso lo hace, y esto es interpretado por el cerebro como algo extraño. En resumen, su comportamiento nos resulta "invasivo". El terror que provocan e...